16 de noviembre de 2009

Debajo del balcón

Debajo del balcón, en un solar cuadrado no demasiado grande, un grupo de albañiles cava zanjas tan amplias que parecen trincheras de la Primera Guerra Mundial, pero no son trincheras sino los cimientos de una nueva casa en este vecindario de Tegucigalpa en el que me encuentro. No hay excavadoras ni martillos neumáticos. Tampoco se ven por el momento hormigoneras o taladradoras. Y todo, inexplicablemente para un urbanita español que lleva sufriendo en Madrid diez años de obras, es absolutamente silencioso, tal vez violentado por alguna palada menos discreta que la anterior, algún suspiro del albañil metido dentro de la zanja bajo el sol del mediodía, alguna orden del capataz que vigila desde el borde el trabajo de la cuadrilla.

Todo es silencio y discreción, confortable para el que trabaja unos pisos más arriba, pero también anacrónico e inquietante. ¿Es posible que aún se caven los cimientos de un edificio a golpe de pico y pala? ¿Es que no hay máquinas en esta ciudad que puedan evitarle a la cuadrilla tantas horas de trabajo agotador? Yo los veo ya en faena a las siete de la mañana, a la hora del desayuno, cuando el sol aún no es el del mediodía. También los veo ahora, a las tres de la tarde, con el mismo ritmo discreto de trabajo que por la mañana y con un sol más implacable. En dos horas, a las cinco, la tarde tropical, breve, caerá abruptamente en la noche y ellos se habrán ya ido, dejando unas zanjas más largas, más profundas. Yo rezo para que al día siguiente, a la hora del desayuno, no me encuentre con una hormigonera, o un martillo neumático taladrándome los oídos, pero estoy seguro que la cuadrilla de albañiles suspira porque una máquina les alivie el trabajo. ¿O no será que si llega la máquina desaparecen ellos?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo de la caida de la noche, de golpe, en el tropico, me fascina. No se si me gusta o no, pero me fascina. Y aunque lo siento en parte por los trabajadores, mejor que se haga a base de pico y pala (tampoco parece un terreno muy duro, por la foto) que con tuneladoras o maquinas infernales al estilo madrilenho.

theodore dijo...

Veo que la "colleja" virtual de ayer te hizo reaccionar, y cómo me alegro :-)

Buena pregunta final. Las máquinas ayudarían, pero seguramente harían que más de uno sobrara. ¿Virgencita, que se queden como están?

Mientras tanto, enjoy the silence.

Besos tropicales.

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Gracias a ambos por vuestros veloces comentarios!!

Squirrel: el corto atardercer en el trópico es tan fascinante como las largas tardes del verano en nuestras latitudes. Yo prefiero las largas tardes..... El terreno no es duro y además parece fértil, pero a base de pico y pala se puede hacer eterno

Theodore: Gracias por la colleja. También es cierto que hoy he estado algo más libre. Y enjoy the silence es una de mis canciones favoritas, aunque aún no la haya puesto en ninguna lista. ¿O sí?

Anónimo dijo...

Las tardes de verano son muchííísimo más largas en latitudes más septentrionales que las nuestras. Un día me pongo a colgar fotos de atardeceres en Finlandia, que son tan alucinantes como las auroras boreales.

theodore dijo...

Ultimas noticias: Candela Peña está desconsoladísima, haciendo sus rutinas (turners) por el gym como vaca sin cencerro. Ya que se estaba recuperando del dolor de perder a TAFKA Breckinridge, ahora que se ha enterado que Manuel va a pasar más de un mes fuera, ha sido demasiado para ella.

Ays.