La inspiración no existe. Un texto te lleva a veces a otro texto, como eslabones de una cadena o cuentas de un collar. Existe la constancia, y yo, lo reconozco, soy un inconstante. Me tomo las cosas muy en serio para luego olvidarlas tan rápidamente como me llegaron y así, si analizo la trayectoria de este blog, se pueden constatar periodos de abundancia y periodos de total y absoluta sequía (por no llamarlo pereza). También es cierto que en mi vida, últimamente, no están sucediendo grandes cosas, y la vida, y no la ficción, es la que alimenta este blog.
Tal vez esté mintiendo: por supuesto que han pasado algunos acontecimientos en estas semanas de parada. Me he quitado la barba, accidentalmente en un primer momento, y conscientemente más tarde, he cambiado de gafas, me he puesto a dieta y he vuelto a hacer ejercicio. Como gordo barbudo, uno ha tenido su público, no está de más que lo proclame, pero definitivamente cuando se está en los cuarenta y pocos, más vale que los cuarenta y muchos te pillen en buena forma física y con un peso más adecuado a mis 185 centímetros de altura que los 109 kilos con los que acudí al gimnasio de la plaza del Ángel al que me he apuntado: nunca he tenido grandes aspiraciones y como desconfío de mi constancia, con perder 15 kilos, me conformo. En fin, que no pretendo ser el hombre soñado por Diana Ross en este vídeo.
Puede que en los próximos días hable más de mis experiencias en el gimnasio, aunque creo que tampoco, si no le echo imaginación, dé para mucho. Son lugares donde ponen una música horrible, hace un calor espantoso que, junto al ejercicio, te obliga a beber agua constantemente y, consecuentemente, a sudar. Y si uno suda, baja al vestuario satisfecho porque cree que de lo que se trata es de llevar la camiseta (y las ingles) totalmente empapadas y no de quemar calorías. Además, como todo el mundo lleva su música a cuestas, no es el mejor lugar para entablar una conversación que vaya más allá del “¿te queda mucho para acabar?” mientras se fijan burlones en el poco peso que levantas en las poleas. Eso sí, mirar, en el gimnasio, se mira mucho.
Pero no son de estos acontecimientos de los que me gustaría escribir. Tenía pensado una entrada sobre Afganistán y su fraude electoral, pero me resulta demasiado aburrido contar en esta ventana algo tan relacionado con mi trabajo. Mi trabajo, he dicho ya, me lleva a vivir experiencias singulares y creo que sería un desagradecido si, una vez destiladas, no las pusiera por escrito. Alguna de esas experiencias están ya en este blog, como la entrada inmediatamente anterior a ésta. Puedo también indagar más en mí, pero las dos últimas entradas más personales me dejaron bastante azorado y siempre me queda la impresión de que hablar tanto de uno mismo (justo lo que estoy haciendo ahora) es un subterfugio para esconder una total y persistente falta de ideas. Aunque ahora que lo pienso, fue justo después de esas dos entradas tan personales que me quité la barba y decidí que tenía que ponerme a régimen y volver a hacer ejercicio. Ya que no tengo ideas, al menos que me acompañe la constancia por un tiempo.
6 comentarios:
Chico, te apuntas a mi gimnasio justo cuando yo lo dejo... Lo mejor es el "spa" y las clases, apúntate a las de tonificación y pasa de las de yoga. Y déjate de nuevo la barba, que los hombres estamos mucho más guapos con ella.
Qué pena que no escribas sobre Afganistán, es un auténtico escándalo. Y una pena que la Administración Obama, que tan bien ha estado en el tema Honduras, aquí haya mirado para otro lado. También es cierto que es un país tan extraño, difícil, peligroso e importante (Afganistán, quiero decir) que más vale malo conocido...
Brecks!!! Qué tal la gira por las Américas?? Éxito total, como decían todas las folclóricas a la vuelta??? :))
Los que somos guapos, estamos guapos con o sin barba, jajajaja. Bromas aparte, había pensado apuntarme a una de esas clases donde se baila mucho, se dan palmas, se sube y se baja, aunque lo que me habría encantado es que hubiera una clase de baile hindú.
Y sobre Afganistán, el fraude ha sido de tal sofisticación, que me extraña mucho que los afganos hayan tenido la capacidad para poderlo hacer. Tú has dado en la clave: más vale conocido...
Y que welcome back
Pues no sé yo qué decirte de si la inspiración existe o no... Por mucho que el alimento de tu blog sea la vida pispa, si no sabes contarlo bien (y eso no es solamente emplear un lenguaje rico y una cadencia precisa), no provocará interés. Echa un vistazo a los cientos de blogs que hay por ahí que se dedican a contar cosas del día a día sin gracia ni chicha ni limoná ni arte. Para eso hace falta algo más, querido Manuel. Algo que tú tienes. Y evidentemente no me refiero a la barba, más que nada porque ya NO la tienes.
Constancia es una hermosa palabra. Aplicarla es lo más complicado, me sumo a ello.
Constant (craving) kisses.
Gracias, Theodore. Pero existe la constancia, no la inspiración. :)
Un beso
Hola Manuel, pues nos identificamos contigo, en esas estamos todos, pasando los 40, intentando perder algo de peso y ponernos en esa forma que no tuvimos ni a los 20 (por entonces eso no se llevaba). Y lo de la inspiracion, como decia Picasso, tiene que pillarte trabajando, asi que nada, tu sigue escribiendo que ya te iran llegando las ideas.
Animo que te vemos decaidillo, sera la dieta.... ;)
No, no es decaimiento, sino temor al folio en blanco, creo...
Publicar un comentario