22 de enero de 2010

Tópicos

Vivimos llenos de tópicos que de tanto repetirlos se han transformado casi en verdades. Un tópico no es una verdad aunque se le acerca de vez en cuando, pero basta con se constate una vez para que ya no se pueda nadie deshacer de él. Hay tantos que cansaría poner ejemplos: que si los españoles son vagos y los alemanes trabajadores, que si los andaluces son alegres y simpáticos (y vagos) mientras que los vascos son tímidos y reservados (y trabajadores). En realidad, todos los tópicos nos atañen porque todos somos de un sitio, tenemos un género, hacemos algún tipo de trabajo, tenemos una orientación sexual. Sobre los gays hay montones: lascivos, afeminados, dotados para el arte, la literatura, la música, la pintura o la decoración; poco dotados en general para el deporte, pero nadadores antes que futbolistas; arquitectos antes que albañiles, diplomáticos o abogados antes que notarios o registradores de la propiedad, tenderos antes que camioneros.

Yo estoy lleno de ellos. También muchos de los que puedan leer esta entrada. Pero me han bastado unas horas para deshacerme de uno que por proximidad personal era más sangrante y prejuicioso que los demás. Hay un tópico muy extendido, entre los gays además, que señala que a los árabes musulmanes les va tanto el pelo como la pluma, la carne tanto como el pescado. Por lo tanto, dada esa amplitud de miras, un viaje a Oriente Medio (incluyendo en esa denominación a todo el Magreb árabe) era para cierta clase de viajeros o turistas el paraíso en la tierra, sólo que sin huríes, pero sí con hombretones masculinos y viriles de mostacho y vello pectoral, que sólo tenían ojos para los distintos orificios del cuerpo humano sin distinción de género y persona. Puede que toda una literatura orientalista de los siglos XIX y XX haya ayudado a ello. Basta recordar a Richard Burton o a T.E. Lawrence y sus libros, que exaltaban esa camaradería con hombres árabes que podía, o no, acabar con cualquiera de ellos mirando al cielo, si no a La Meca. Basta mencionar también ciertas ciudades como Alejandría, Tánger o Marrakech y sus escritores: Foster, Cavafis, Bowles, Capote a veces, Goytisolo (y no incluyo a Durrell aunque su obra más conocida, El Cuarteto de Alejandría, destila sensualidad y ambigüedad sexual por sus cuatro tomos). En definitiva, que este mejunje de escritores, sol, palmeras, fascinación oriental y, sobre todo, estricta separación de sexos en el mundo árabe musulmán, ha contribuido a que se tenga la idea de que los árabes le dan a todo. Y sobre todo, eso: que dan, pero no reciben.

Pero no todo es tan simple como pareciera. En Egipto, por ejemplo, tener relaciones con una persona de tu mismo sexo es un delito penado con cárcel. Sucede igual o parecido en otros países árabes y musulmanes que tanto atraen a tantos, con la excepción del Líbano donde, según comentaba con envidia un amigo egipcio, hay bares donde lesbianas y gays pueden besarse, abrazarse y ser como quieran ser sin que la policía les moleste. No es sólo la ley o la policía: otro amigo, Amr, lleva anillo de casado auque no lo esté, simplemente para evitar preguntas y comentarios en una sociedad en la que se supone que al llegar a cierta edad uno (o una) tiene que casarse. La presión social para ser como se debe ser es tan grande que uno tiene que adoptar precauciones como la del anillo. La mayoría de las veces, cuando contactan con otros gays (y en esto Internet es para muchos providencial) no enseñan ni el nombre. En Egipto, por no haber, no hay ni asociación que vele, o que al menos lo intente, por el reconocimiento de los derechos de orientación sexual, o sin tan siquiera llegar a ello, exigir que deje de ser delito amar a una persona de tu mismo sexo. Puede que resulte estrambótico reclamar derechos de igualdad para los gays y lesbianas árabes cuando en muchos países árabes ser un mero ciudadano es algo inalcanzable. Así, alguien puede decir que primero los derechos para todos que luego habrá tiempo de preocuparse de los derechos de unos pocos, olvidándose de que el todo está compuesto de muchos pocos

Yo me imagino que muchos gays y lesbianas árabes deben estar algo cansados de ser el objeto del deseo de gays europeos, no porque no les guste gustar, que es algo que gusta a todos, sino porque tal vez nos quedemos en la superficie del tópico sin escarbar en su realidad más inmediata. Pese a todas las dificultades, claro que hay gays en el mundo árabe: hay tantos como en el resto del mundo, ni más ni menos, con la misma pluma o masculinidad que en otros lados, con el mismo reparto de roles, con las mismas ganas de ser como son que en el resto del mundo. Sólo el manto de la discreción, con el que ellos se abrigan, el que su sociedad les impone, con el que la ley les obliga a cubrirse, les permite ser casi como ellos son. Con un manto, sin embargo, es suficiente. El de los tópicos habría que empezar a guardarlo en el armario, empezando por el de los roles.

6 comentarios:

Squirrel dijo...

Qué gracia, yo también posteo hoy sobre estereotipos, aunque desde un punto de vista diferente... Los tópicos existen por algo, pero sobre todo porque nos gusta compartimentar, es muy fácil para la mente humana encasillar a las personas (y las cosas) en función de determinadas características o comportamientos. Lo mismo pasa con el tema de los "roles": de modo casi inconsciente utilizamos los parámetros heteronormativos para caracterizar relaciones homosexuales. De hecho, ése es uno de los motivos principales al rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo: muchos heterosexuales (que, no lo olvidemos, son como mínimo el 90% de la población) no quieren compartir "su" compartimento estanco. De ahí también que muchos filósofos gay, sobre todo Foucault, rechazasen cualquier asimilación social con la heterosexualidad, aunque siempre he pensado que de vivir hoy, sería gran adalid del matrimonio. Por otra parte, hasta hace relativamente poco pensaba que el único "gremio" en el que no había gays era el del taxi, pero leyendo el blog de pasa el mocho, que tienes entre tus favoritos, me di cuenta de lo equivocado que estaba.

Y qué decir del mundo árabe. No he visto hombres con tanta "pluma" (otro tópico, ¿verdad?) en mi vida.

Anónimo dijo...

y de nuevo comento sin querer como Breckinridge en vez de la ardilla... sorry.

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Es curioso lo que comentas sobre el matrimonio homosexual, porque pasa exactamente igual con la familia. Cuando se aprobó la ley, salieron en tropel "en defensa de la familia" simplemente porque no querían que en ese selecto club entráramos personas a las que consideraban poco menos (o sin poco menos) que depravadas. Es como si nos negasen la admisión en el Club de Campo de Madrid porque no ser como ellos....

Y con lo del desdoblamiento de personalidad, pues no eres el primero. Fijate en Theodore.... :)

Lullu dijo...

Hola Manuel!:

Me confieso yo también atrapada por algunos tópicos.Hay muchos estereotipos sobre las mujeres que decimos tener superados y que nos siguen atrapando todavía. Muy buen post. Me ha impresionado mucho el relato de tu experiencia en Nablus. Precisamente esta navidad he estado con una amiga que lleva seis meses viviendo en Palestina, trabajando en la universidad de Belén, y me ha contado muchísimas hisorias. Me han dado ganas de ir a ver todo eso.

Y aunque no tenga nada que ver con esos últimos posts, añado que he visto tu elogio a Space Oddity. Me encanta Bowie, y me encanta precisamente esa canción. ¿ Has visto C.R.A.Z.Y? La volví a ver antes del verano y tuve una época bastante Bowie, sale justo eta canción...Bueno Manuel, me está gustando mucho, sigo viajando por aqui....

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Lullu,

Gracias por tus comintarios. Tu amiga en la Universidad de Belén te habrá contado miles de historias, a cada cual más espeluznante. Me temo que hace 20 la situación era incluso bastante mejor que ahora, pese a que ahora haya Autoridad Palestina.

Con respecto a Space Oddity, yo, la verdad, es que prefiero Life on Mars. Me llamó mucho la atención hace muchos años escuchar en extinto Diario Pop de Radio 3 a Bowie cantantado en italiano y gracias a internet encontré la canción. Creo que grabó alguna más, pero no las encontré.

Y me alegro mucho de que te guste mi blog, al que debería hacer más caso del que realmente le hago.

theodore dijo...

Pero es que todos nos movemos por tópicos y prejuicios, inevitablemente. Luego haces un think twice y te das cuenta de que no debe ser así y blah blah blah, pero la primera impresión casi-casi siempre está dominada por el tópico (de Capiconnio).

De todos modos, no sabía yo ese tópico sobre los árabes. Mecachis en la mar que ahora siempre lo voy a tener en la cabeza, mira lo que has conseguido, jaja :-P