15 de julio de 2009

Hitos del camino

Llama a engaño

Ruta 5 Sur. Kilómetro 364

Resulta paradójico que en un continente que se caracteriza por la desigualdad en todos los aspectos y no sólo los económicos, haya una localidad que se llame Igualdad. Pero resulta chocante cuando se descubre que esa localidad está en Chile, el segundo país más desigual de América Latina, tras Brasil. Llama a engaño: la foto está tomada en la autopista que atraviesa ese país desde el desierto de Atacama hasta los inicios de las tierras australes y que, dada su pintoresca geografía, es una verdadera columna vertebral. La autopista es una sucesión de concesiones administrativas a diversas constructoras y empresas, muchas de ellas españolas, único modo que ha tenido el país de desarrollar una aceptable red de carreteras, a cambio de privatizar su construcción y mantenimiento, y cobrando un peaje por ello. Hasta aquí, no hay mucho que decir ya que las autopistas de peaje son una realidad en toda Europa y han servido de arterias que transportan el desarrollo y cierto grado de equidad. No es así en Chile: hasta las autopistas de circunvalación de Santiago son también de peaje, sin que haya alternativa que no implique callejear y soportar un insuficiente sistema público de transporte, que en cualquier caso es siempre, en América Latina, cosa de pobres.

Digo que llama a engaño porque la primera impresión es que Chile es un país con un alto índice de desarrollo: grandes centros comerciales, autopistas que se pagan mediante sistemas automáticos que cuentan los coches que pasan por los peajes, o rascacielos que quieren rivalizar en altura con los Andes, pero la mayoría de la población carece de seguridad social que, en cualquier caso, es privada y no de muy buena calidad. Se sale de esa burbuja feliz de los suburbios a lo Wisteria Lane en la que viven los blancos de apellidos alemanes, ingleses, franceses, vascos o castellanos y uno se encuentra con los centros urbanos de cuadras perfectas por los que deambulan perros enormes y gente de piel y cabellos oscuros en una tácita separación social que también implica separación de clase. Así, el sueldo del gerente, generalmente blanco, de una empresa puede ser 20 veces mayor que el del administrativo, generalmente mestizo, de esa misma empresa. Una empleada de hogar, casi siempre peruana o boliviana, india o mestiza, no más de 250 euros al mes. Un peón albañil, del mismo color de piel, poco más de 100 euros.

En cualquier caso, no se trata de hacer el típico discurso maniqueo revolucionario latinoamericano. Para eso están los Morales y los Chávez que hablan mucho, dicen poco y hacen menos, pero si las clases dominantes en América Latina dominasen menos, no mirasen por encima del hombro a los mestizos, indios, mulatos, negros o trigueños de América y no pensasen que el liberalismo a ultranza, como el que se aplica en Chile (por el Partido Socialista, entre otros), es la única receta para el desarrollo, la igualdad dejaría de ser únicamente el nombre de un pueblo pegado a una autopista (de pago).

P.D.- Estoy seguro de que a más de una/uno en el Ministerio de Igualdad, le encantaría una foto así.



Lo correcto


Baño del MacDonalds, Ruta 5 Sur, kilómetro 50 (más o menos)

Uno es enemigo de lo correcto o, al menos, le gustaría serlo. Ser políticamente correcto implica, a veces, no llamar a las cosas por su nombre, y no llamar a las cosas por su nombre implica no llamarlas en ningún caso. Las palabras sirven para definir y para representar el mundo en el que vivimos y, según la RAE, lisiado significa “persona que tiene alguna lesión permanente, especialmente en las extremidades”. Sin embargo, vemos la palabra “lisiado”, escrita en la puerta del baño de un conocido restaurante a nivel mundial, y nos sentimos, en cierto modo, agredidos porque creemos que no es correcto llamar así a las personas que tienen una lesión permanente, especialmente en las extremidades. Y para evitar agredir a los lisiados, que se sientan agredidos o que nos agredan con un lenguaje poco usado, hemos inventado un sustituto de la palabra: un icono que representa a un señor/a sentado/a en una silla de ruedas que, a fin de cuentas, dice lo mismo pero sin la brutalidad de las letras, y lo colocamos en la puerta de los baños para lisiados para sentirnos mejor, para que no nos agredan, para no agredir y para que no se sientan agredidos. En este caso concreto del baño para lisiados del restaurante MacDonalds de Buin, en Chile, no sé que decir: ¿es mejor el icono de la silla de ruedas o llamar las cosas por su nombre?


Políticamente incorrecto

Ruta 5 Sur. Kilómetro 173


Alguno al leer todo lo anterior podrá pensar que peor es nada. Al menos, la empleada peruana, el peón boliviano o la persona con discapacidad tienen un trabajo, un sueldo decente dadas las condiciones del país y un baño limpio donde evacuar cómodamente. Porque eso sí, los baños en los MacDonalds suelen estar impecables en todo el mundo. Si la globalización trae, entre otros beneficios, baños limpios para todos, incluidos los lisiados, bienvenida sea. Pero me temo que en este caso, la localidad Peor es Nada, con un nombre así, no invita a la visita. O sí: yo me habría parado de buen grado a ver si Peor es Nada es peor (o mejor) incluso que la nada, pero las autopistas no están hechas para detenerse sino para seguir, para no ver nada de lo que hay alrededor sino sólo lo que está de frente.

En las islas Filipinas, cuando llegaron los colonizadores y misioneros españoles y evangelizaron a aquellas huestes de salvajes sin alma, se les ocurrió que para ser persona y tener identidad no bastaban sus nombres tagalos y que había que darles nombres cristianos y apellidos. Así que cogieron el diccionario, o algo parecido, y fueron dando apellidos a aquellas santas gentes a ritmo de abecedario: sustantivos como braga, pezón, cochino, guarro, o incluso onomatopeyas como ay empezaron a formar parte de la heráldica filipina. En aquella época poco importaba lo políticamente correcto si de lo que se trataba era de evangelizar en serie. ¿Qué habrá sucedido para que en estos lugares de América Latina haya localidades que se llamen Peor es Nada? Fueron los conquistadores, seguro, que acamparon en ese paraje inhóspito en su viaje hacia el sur en busca de nuevas tierras para la corona: peor, seguro, que regresar con las manos vacías era la nada. Al menos alguien pudo decir que fundó un pueblo.

3 comentarios:

Squirrel dijo...

En Ávila hay un pueblo llamado La Hija de Dios. Bastante peor que Peor es Nada, ¿no?

theodore dijo...

Supongo que las palabras no son solo lo que significan sino el uso que se hace de ellas, la extrema corrección es a veces delirante, pero imagino que hay que verse en la piel del otro, y "lisiado" (como tantas otras) ha tenido una carga peyorativa o condescenciente siempre. Al menos, aquí. En Chile debe ser que no.

Tal vez el conquistador de turno se llamaba Pablo Oresnada. Quién sabe :-)

Besos con ataque de "hito".

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Theodore, las palabras, como las armas, las carga el diablo.
Breckinridge: Sería que la fundadora era una monja....En cualquier caso, tenemos la toponimía nacional llena de santas/os, así que de qué nos extrañamos.