Yo no soy antropológicamente optimista como el presi, pero debo reconocer que me corroe la envidia. Me devano el cerebro para escribir algo medianamente coherente, con pretensiones de alta literatura (anoche soñé que mi nombre sonaba para el próximo premio Cervantes, ¿o era el Planeta, que da más pasta?) y dejándome la piel en el escenario, y resulta que la hoja parroquial del padre Arenillas que repartían todos los domingos en la parroquia de Los Remedios de Ceuta (sí, iba a misa de pequeño) tiene más lectores que mi blog. Así que he decidido dedicarme a escribir cosas livianas, ligeras y optimistas, algo así como lo que hace mi amigo Breckinridge y qué tal buen resultado le da: sólo hay que fijarse en que su último post sobre la movida, un tema totalmente gastado y out, tuvo 29 veces más comentarios que mi ultima publicación (aún hay clases: lo suyo es un post y lo mío toda una publicación), que versaba sobre un tema de total actualidad como es el amor. Bueno que su post haya tenido 29 veces más comentarios que el mío hay que ponerlo en contexto: únicamente ha tenido 29 comentarios, o sea, que Breckinridge va a tener que seguir madrugando todos los días para llevar el pan a su casa, porque con 29 comentarios, la SGAE, no te da ni para los gastos de inscripción. Pero es que mi publicación sólo ha tenido un comentario: el suyo.
Así que me lancé a la calle en este jueves que brilla más que el sol y como decidí que hoy iba de ser optimista, me puse a La Casa Azul en el Ipod y me fui al Corte Inglés. No es que tuviera depresión que quisiera combatir con compras, que también, sino que quería comprar unos helados en el Club del Gourmet (Sí, en el Club del Gourmet, ¿pasa algo?) para una cena a la que me invita Nacho en compensación por lo que nos ha hecho pasar en los últimos meses con sus males de amores. Y yo, que no es que tenga depresión, pero, a los efectos de este post, como si la tuviera, pensé que ya que estaba en el Corte Inglés más megapijo y superguay de todo Madrid, el de la calle Serrano con Ortega y Gasset, no podía si no pasarme por el corner de Hackett a dar una ojeada a esa ropa tan estilosa que tienen, y como estaba convencido de que no me iba a comprar nada, cogí un pantalón, me lo llevé al probador creyendo ilusamente que no me iba a caber (estoy gordo, sí, pero es que las prendas de Hackett dan muy poca talla) y resultó que sí, que me entraba como un guante y que de largo me quedaba perfecto: uno, entre sus muchas virtudes, tiene las piernas largas y nunca hay que cogerle los bajos (de los pantalones). Y como no tengo depresión y además estaban con un 30% de descuento, decidí comprarme dos: uno en color camel que, no en vano, el sábado salgo para Egipto, y otro en un azul marino, que siempre viene bien para el fondo del closet.
Ahora que leo el párrafo anterior me doy cuenta de que si sigo hablando de mí mismo jamás podré ganar a Breckinridge en número de comentarios en el blog. Él sí sabe que es lo que vende en este mundo sin alma al que me acabo de aficionar. No hay nada como un vídeo de youtube con algún grupo hortera de los ochenta (si el video procede de Aplauso, aquel programa de la tarde de los sábados, de los quince comentarios no baja) para la gente se ponga a comentar y recordar qué hacían en esos años. Yo pensé que con EdP (Enrique del Pozo) y esa versión patética de un gran tema de la que habla en un post anterior, había roto ya todos los récords, pero veo que no. Pones un vídeo sobre Almódovar y Macnamara, borrachos perdidos (“con todo lo que te metes”, que hubiera dicho Agrado en Hable con Ella), cuentas alguna anécdota graciosa, aludes a ciertos personajes algo olvidados y te inundan a comentarios con referencias a más y más personajes de los ochenta. Sólo hubiera faltado hablar de Marisa Naranjo y las uvas que se nos atragantaron a todos por su culpa.
Y como sigo sin contar nada gracioso, ocurrente y que llene mi blog de visitas, ahí os dejo con un vídeo alegre y optimista de hace dos años, que seguro que no vende tanto como si fuera de los ochenta, pero es superguay, como Breckinridge.
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2 comentarios:
30% en hackett!! Coño, eso se avisa. Voy raudo.
Avisado estás. Sólo era una mesa con pantalones y algunas camisas....
Pero seguro que tú sí encuentras....
El Duque D. Manuel
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